Sáb, 23 Mar 2019 / 3:20hs.

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Villa Urquiza, una auténtica perla turística

Extensas playas, exuberante vegetación, fiestas regionales y un claro valor histórico, son algunas de las bondades con las que cuenta la primera colonia agrícola militar argentina en la costa del río Paraná.

En las costas del río Paraná se encuentra Villa Urquiza, la primera colonia agrícola militar argentina y dueña de una de las mejores playas de la provincia de Entre Ríos. La pequeña localidad de aproximadamente 2.000 habitantes se encuentra en el departamento Paraná, 42 kilómetros al norte de la capital provincial.

En su momento fue clave como hogar de innumerables inmigrantes y, hoy en día, es referencia turística de la provincia con extensas playas, rica vegetación, fiestas regionales y un lugar óptimo para la pesca deportiva. 

 

Historia
Por orden del general Justo José de Urquiza, el 1 de septiembre de 1853 la localidad fue establecida por el coronel Manuel de Clemente con varias familias de soldados alemanes que combatieron en la batalla de Caseros, la primera colonia agrícola-militar de la Argentina bajo el nombre de “Las Conchas”. 

En su momento, el gobierno de la confederación les otorgó 100 pesos a cada uno y elementos de labranza, pero estos ex militares vendieron o abandonaron sus chacras. Por ende, en 1855 el comandante militar del Departamento Paraná, coronel Doroteo Salazar, se hizo cargo de la colonia, afincándose una familia alemana espontáneamente, lo que dio origen a un nuevo asentamiento de colonos.

Luego de una serie de concesiones del gobierno de la Confederación Argentina, el poblado fue aumentando su extensión y el número de familias que allí vivían. No obstante, el abandono de los concesionarios hizo que el gobierno nacional se hiciera cargo de los colonos, renombrando en 1858 el lugar como Colonia Urquiza. 

Dos años más tarde fue fundada dentro de la colonia la Villa Urquiza para ser cabecera provisoria del departamento, debido a que la ciudad de Paraná era la capital provisoria de la Confederación Argentina y se hallaba federalizada y separada del territorio entrerriano. Hasta que en diciembre de 1861 la ciudad fue reincorporada a la provincia de Entre Ríos mediante un decreto del gobernador Urquiza, por lo que Villa Urquiza permaneció como un poblado dentro del departamento, hasta que el municipio pasó a ser de segunda categoría el 15 de octubre de 1985 por decreto del gobernador Sergio Montiel.

 

Turismo
Villa Urquiza fue descubierta como destino turístico hace muchos años cuando un grupo de pescadores se percató de la generosidad del río Paraná a estas alturas. Desde entonces, el número de visitantes se ha incrementado año tras año impulsando el constante perfeccionamiento de las instalaciones y servicios, así como de la programación de actividades.

Espléndidas y amplias playas donde disfrutar del verano, vegetación exuberante capaz de despertar a la aventura y paisajes isleños, son algunos de sus atractivos. Las fiestas regionales, la cordialidad de los lugareños y el privilegio histórico de haber sido la primera colonia agrícola militar argentina, han ayudado a convertir a la villa en uno de los principales centros turísticos de la provincia.

La localidad cuenta con un magnífico camping cubierto de sombra y situado arriba de la extensión de arena. Las islas hacia las cuales dirigirse en safaris fotográficos, excursiones embarcadas, travesías en bicicleta y cuatriciclos, cabalgatas, pesca deportiva y deportes náuticos, integran su propuesta natural-recreativa.

Tal es su atractivo que se la considera una de las mejores playas de la costa del Paraná. En esa valoración juega un papel importante la pesca deportiva. En sus pesqueros se atrapan piezas destacables de surubí, patí, dorado, armado, mandubí, bagre amarillo, boga, moncholo, palometa, porteñito, corvina, sábalo y tararira, lo que se denomina “pesca fina” en el tramo del río Paraná.

 

Fiesta del Pescador Deportivo
Desde septiembre de 2004, las aguas de Villa Urquiza sirven de escenario a la Fiesta del Pescador Deportivo, cuyo objetivo desencadenante fue la necesidad de inculcar la pesca controlada o con devolución como paso inexcusable para la protección de la fauna ictícola. 

La celebración consiste en un torneo anual de pesca variada embarcada de tríos, que reúne a numerosos aficionados de diversas procedencias, y que finaliza con cena show y entrega de premios.