
El turismo del vino dejó de ser cosa de especialistas: el enoturismo mezcla paisaje, gastronomía y bodegas para vivir una experiencia completa, incluso en destinos chicos.
Con apenas unos 7.000 habitantes, Pueblo Belgrano combina tranquilidad de pueblo con una agenda que sorprende: reservas naturales, costanera, balnearios y visitas a viñedos. Su ubicación estratégica también lo vuelve un punto tentador para escapadas cortas desde Rosario, Buenos Aires y Uruguay.
Pueblo Belgrano está en la provincia de Entre Ríos, pegado a Gualeguaychú. Esa cercanía lo deja a un paso de una ciudad con infraestructura turística, pero con la calma de un entorno más chico, ideal para descansar sin resignar planes.
El paisaje marca la identidad del lugar: humedales, montes ribereños y arroyos arman un marco natural que invita a caminar, observar y pasar el día al aire libre. Por eso, además de bodegas, el destino seduce por su costado “verde”.
Qué se puede hacer en Pueblo Belgrano
Si te gusta la naturaleza, el plan arranca por la Reserva Natural Senderos, un espacio de 25 hectáreas para recorrer con tiempo. En el camino, aparece fauna local: aves de distintas especies, zorros y lagartos, en un entorno que se siente bien distinto al ruido de la ciudad.
Para moverte sin apuro, la costanera se presta para paseos a pie o en bici. También hay cabalgatas por la costa y salidas en lancha, opciones que suman aventura suave sin exigir un gran entrenamiento.
Cuando el calor aprieta, el agua manda. El Balneario Ñandubaysal es uno de los clásicos para pasar el día, y se complementa con deportes acuáticos si querés agregarle acción a la escapada.
Y si tu idea es cortar con la rutina, entran los spas y las degustaciones. Entre propuestas de relax como El Portal y La Delfina, y los recorridos por viñedos con cata, el pueblo arma un combo que mezcla descanso, sabores y planes para todos los perfiles.