Mié, 14 Nov 2018 / 8:54hs.

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CONOCIENDO DESTINOS

Federación y su historia

La ciudad, ubicada al norte entrerriano, es famosa por sus termas, sin embargo es mucho más. Sus visitantes pueden acceder al baúl de recuerdos de esta comunidad y conocer en esta nota sus orígenes.

Esta comunidad forjó su actual progreso sobre la base del sacrificio y la lucha. Sus antepasados hablan de momentos muy duros, como el de haber tenido que asistir al derrumbe del viejo pueblo, hoy sepultado bajo las aguas del lago.

 

1777.

Don Juan de San Martín (padre del libertador) funda la estancia Mandisoví como una postal del sistema de transporte de mercadería entre los pueblos misioneros y Buenos Aires.

Por tierra el camino se extendía hasta San Antonio de Salto Chico, hoy Concordia, desde donde se continuaba con el recorrido por agua, de manera que se sorteaban os intransitables saltos que afloraban poco antes de llegar a ese tramo del río, donde luego se levantaría el Complejo Hidroeléctrico de Salto Grande.

Por esos caminos transitaban viajeros, correos (chasques) y tropas de carretas que conducían yerba, algodón hilado y tejido, tabaco y cueros. Para sacar las producción, el sistema más barato y rápido era el transporte fluvial, pero la zona estaba muy despoblada para esa época y había que asistir al transporte a través de las postas. Desde el cabildo de Yapeyú se levantaron cuatro: La Merced (hoy ciudad de Monte Caseros en Corrientes), San Gregorio (en el rincón de los ríos Uruguay y Mocoretá), Mandisoví (entre los arroyos Mandisoví chico y grande) y Jesús del Yeruá (cercano a lo que hoy es la ciudad de Concordia).

 

1810.

Según Decreto Belgraniano del 16 de Noviembre de ese año y a pedido de los mandisovideños, se les adjudica la propiedad de los terrenos que ocupaban, se determinan los límites de su jurisdicción y se les asigna el ejido: “que servirá para pastos comunes y usos públicos”. La estancia para entonces se había transformado en una progresista y destacada comarca. El coronel Belgrano en su campamento de Curuzú Cuatiá redacta el documento en donde además determina que a cada nuevo poblador se le asignaría un solar “pagando $ 4.- para fondo de una Escuela” y con esto los mandisevideños obtuvieron la tranquilidad que luego los acontecimientos se encargarían de alterar al punto que debieron emprender el éxodo.

 

1847.

El 20 de Marzo de 1847 el comandante interino del pueblo y departamento de Mandisoví, Coronel Manuel Antonio Urdinarrain, Jefe de la División  de vanguardia y de la Frontera, residente en Concordia y bajo el mando del gobernador Justo José de Urquiza decía a su superior lo siguiente: “…antes de ayer regresé después de haber dejado delineado y amojonado el nuevo Pueblo de Mandisoví…”, “…lo he fundado sobre la barranca del río Uruguay, en un lugar pintoresco, con puerto que dista de la plaza dos y media cuadras, y de la primera línea de casas al Uruguay, poco más de media cuadra”. “Se va a dar principio a la formación del plano y concluido tendré el gusto de pasárselo para su conocimiento, pero se precisa saber el nombre con que la nueva población va a ser designada para ponerlo en él, y lo he dejado a elección de Ud. para  que se sirva hacerlo… he dado ya orden para que se trasladen todas las familias del antiguo al nuevo pueblo”. Este texto permite establecer la fecha en que se quedó todo listo para el traslado de lo que luego sería “Pueblo de la Federación” según sugirió el gobernador Urquiza, tras haber autorizado su relocalización hacia las orillas del Uruguay.

Las guerras fratricidas habían envuelto al pueblo de Mandisoví, varias veces copado, saqueado y abandonado por sus habitantes. Cambia de lugar y de nombre. En ese segundo asentamiento, como en el primero cuando se transformó en un lugar de comercio, tendría su época de esplendor y bonanza con la producción maderera, hasta que el puñal de Salto Grande sentenció su destino.

 

1979.

El 25 de Marzo, se inaugura la Nueva Ciudad de Federación. Flamante y moderno, el tercer asentamiento recibió a sus moradores que debieron padecer una primera etapa de desolación ya que los edificios públicos no se habían construido, las calles y veredas no estaban terminadas, no existía la vegetación, tampoco la iluminación y el paisaje era un puñado de casas convertido literalmente en un “obrador”.

Años antes hubo una larga lista de contingencias e incertidumbres porque si bien la obra de la represa de Salto Grande estaba en marcha, no se había decidido la construcción de la ciudad.

Los antecedentes se remontan al año 1946, cuando el gobierno argentino firma el tratado binacional con la República Oriental del Uruguay para el aprovechamiento de los rápidos del Río Uruguay en la zona de Salto Grande. El objetivo a la producción de energía y estaba decidido que Federación daría si vida en pos del progreso, sobre todo cuando en 1974 comienza la construcción del Complejo Hidroeléctrico.

Recién para 1977 y luego de muchas dudas, se inicia la construcción de la nueva ciudad. En dos años los federaenses habían asistido a la demolición de su querencia para instalarse en un nuevo lugar.

 

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